es como un hambre
de pájaros en clave
como un sabor de semillas sueltas
entre los labios.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Cuántas veces
fuiste guerrero austral?
Escalador planetario,
soporte mecánico con pestañas gigantes?
Cuántas veces giraste en espiral,
ese que arrulla a la piel sin opresión?
Cuántas?
des dio don dos doy día dúo eco efe eje ele eme ene era esa ese eso eta etc ...... arruina arruine arruino arruiné arruinó arrulla arrulle arrullo arsenal ..... cuajará cuajaré cuajase cuajáis cuajéis cuantas cuantos cuantía cuartas ..... girarás giraría girasen girases girasol giraste giremos gironda gitanas ...
fuiste guerrero austral?
Escalador planetario,
soporte mecánico con pestañas gigantes?
Cuántas veces giraste en espiral,
ese que arrulla a la piel sin opresión?
Cuántas?
des dio don dos doy día dúo eco efe eje ele eme ene era esa ese eso eta etc ...... arruina arruine arruino arruiné arruinó arrulla arrulle arrullo arsenal ..... cuajará cuajaré cuajase cuajáis cuajéis cuantas cuantos cuantía cuartas ..... girarás giraría girasen girases girasol giraste giremos gironda gitanas ...
martes, 29 de septiembre de 2009
fiesta, que fantastica esta fiesta..
Yo no tengo mas signos ni palabras en el bolsillo, lo que queda es puro cotillon.
Mis refugios más bellos, los lugares que se adaptan mejor a los colores últimos de mi alma, están hechos de todo lo que los otros olvidaron.
Acorralaste mi alma, moldeándome tres veces en la cera funesta:
una con los estigmas de la separación
que traspasan las vendas desde el porvenir hasta el pasado;
la segunda, con la nube interior que perpetúa el desasimiento y la caída;
la tercera, con esas incrustaciones de azabache que convocan las obsesiones y el pavor
y que no se disuelven ni bajo el ácido de la costumbre ni bajo el bálsamo de ninguna fe.
Es como balancearse en el vacío,
teñida por tres veces con el color de la otra orilla.
Confundiste mis pasos anudando la soga del destino
a una catedral que se deshizo en polvo contra el acantilado,
a una barca que huía encandilada por el sol de las vertiginosas islas,
a una torre que anduvo entre tembladerales y que cayó partida por el rayo.
Y siempre, en todas partes, tus aliadas,
esas merodeadoras de los muelles esperando el naufragio,
las hijas de la serpiente derribando mi silla desde el árbol de la tentación,
la mujer con corona de lata profanando las ruinas.
¿Y ahora dónde está la casa blanca con la franja ultramar
que bebería el cielo inagotable en una copa del Mediterráneo?
Molida con cal devoradora en tus morteros.
¿Dónde los niños, cada uno con su clave secreta,
deslizándose como una misteriosa constelación sobre la hierba?
Fundidos con las semillas de mi raza en tu crisol de hierro.
¿Dónde, dónde la hora bienaventurada que rueda hasta el regazo
más indemne que un prisma capaz de recomponer toda la luz del inocente paraíso?
Fue la que hirvió mejor en tus negras marmitas.
Trabaste con agujas de hielo mis palabras, mi único talismán en las tinieblas,
y extrajíste con hondas incisiones su forma y su color
vaciando sus almendras y evaporando su sentido;
a veces las dejaste entre puertas cerradas en laberintos insolubles
que siempre desembocan en una cámara circular de aguas estancadas
donde se disputaron sus despojos los extintos fulgores, los ecos y los vientos.
En algún lado hiciste castillos de papel con mis fracasos.
Me soltaste tus perros
junto con la jauría innominada que hizo una madriguera de mis noches.
Engendros de aquelarres incubados en las cocinas subterráneas,
alimañas surgidas del “sueño de la razón” en insomnes bestiarios,
sabandijas fraguadas en el reverso de todas las tentaciones de los santos,
probaron mis resortes hasta las últimas alertas del acosado yo,
hasta el chirrido de los engranajes que fijan las protectoras apariencias
solamente hasta aquí, solamente hasta ahora,
en esta incomprensible maquinaia del mundo.
Se quebró el maleficio.
Se rompió como un huevo, como una rama seca, como un anillo inútil.
Acaso sea poco lo que queda:
la inquebrantable fe, el insistente amor, las ataduras con todo lo imposible
y esta desesperada y prolija costumbre de probarme las almas, los vocablos y la muerte.
Ahora planeas, lejos, con el humo que no vuelve.
Visto desde tu lado
ese pájaro negro es la victoria y vuela con tus alas.
una con los estigmas de la separación
que traspasan las vendas desde el porvenir hasta el pasado;
la segunda, con la nube interior que perpetúa el desasimiento y la caída;
la tercera, con esas incrustaciones de azabache que convocan las obsesiones y el pavor
y que no se disuelven ni bajo el ácido de la costumbre ni bajo el bálsamo de ninguna fe.
Es como balancearse en el vacío,
teñida por tres veces con el color de la otra orilla.
Confundiste mis pasos anudando la soga del destino
a una catedral que se deshizo en polvo contra el acantilado,
a una barca que huía encandilada por el sol de las vertiginosas islas,
a una torre que anduvo entre tembladerales y que cayó partida por el rayo.
Y siempre, en todas partes, tus aliadas,
esas merodeadoras de los muelles esperando el naufragio,
las hijas de la serpiente derribando mi silla desde el árbol de la tentación,
la mujer con corona de lata profanando las ruinas.
¿Y ahora dónde está la casa blanca con la franja ultramar
que bebería el cielo inagotable en una copa del Mediterráneo?
Molida con cal devoradora en tus morteros.
¿Dónde los niños, cada uno con su clave secreta,
deslizándose como una misteriosa constelación sobre la hierba?
Fundidos con las semillas de mi raza en tu crisol de hierro.
¿Dónde, dónde la hora bienaventurada que rueda hasta el regazo
más indemne que un prisma capaz de recomponer toda la luz del inocente paraíso?
Fue la que hirvió mejor en tus negras marmitas.
Trabaste con agujas de hielo mis palabras, mi único talismán en las tinieblas,
y extrajíste con hondas incisiones su forma y su color
vaciando sus almendras y evaporando su sentido;
a veces las dejaste entre puertas cerradas en laberintos insolubles
que siempre desembocan en una cámara circular de aguas estancadas
donde se disputaron sus despojos los extintos fulgores, los ecos y los vientos.
En algún lado hiciste castillos de papel con mis fracasos.
Me soltaste tus perros
junto con la jauría innominada que hizo una madriguera de mis noches.
Engendros de aquelarres incubados en las cocinas subterráneas,
alimañas surgidas del “sueño de la razón” en insomnes bestiarios,
sabandijas fraguadas en el reverso de todas las tentaciones de los santos,
probaron mis resortes hasta las últimas alertas del acosado yo,
hasta el chirrido de los engranajes que fijan las protectoras apariencias
solamente hasta aquí, solamente hasta ahora,
en esta incomprensible maquinaia del mundo.
Se quebró el maleficio.
Se rompió como un huevo, como una rama seca, como un anillo inútil.
Acaso sea poco lo que queda:
la inquebrantable fe, el insistente amor, las ataduras con todo lo imposible
y esta desesperada y prolija costumbre de probarme las almas, los vocablos y la muerte.
Ahora planeas, lejos, con el humo que no vuelve.
Visto desde tu lado
ese pájaro negro es la victoria y vuela con tus alas.
orozco
No preservé mi casa ni mis ropas ni mi piel ni mis ojos.
Los expuse a la sanción feroz de los guardianes en los lindes del mundo,
a cambio de aquel paso más allá en los abismos del amor,
de un eco de palabras sólo reconocibles en el abecedario de los sueños
de una inmersión a medias en las aguas heladas que roen el umbral de la otra orilla.
Si ahora miro hacia atrás,
veo que mis pisadas no dejaron huellas fosforescentes en la arena.
Mi recorrido es una ráfaga gris en los desvanes de la niebla,
apenas un reguero de sal bajo la lluvia, un vuelo entre bandadas extranjeras.
Pero aún estoy aquí, sosteniendo mi apuesta,
siempre a todo o a nada, siempre como si fuera el penúltimo día de los siglos.
Los expuse a la sanción feroz de los guardianes en los lindes del mundo,
a cambio de aquel paso más allá en los abismos del amor,
de un eco de palabras sólo reconocibles en el abecedario de los sueños
de una inmersión a medias en las aguas heladas que roen el umbral de la otra orilla.
Si ahora miro hacia atrás,
veo que mis pisadas no dejaron huellas fosforescentes en la arena.
Mi recorrido es una ráfaga gris en los desvanes de la niebla,
apenas un reguero de sal bajo la lluvia, un vuelo entre bandadas extranjeras.
Pero aún estoy aquí, sosteniendo mi apuesta,
siempre a todo o a nada, siempre como si fuera el penúltimo día de los siglos.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Con esta boca, en este mundo...
¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?
Amen
No comiste del loto del olvido
-el homérico privilegio de los dioses-, porque sabías ya que quien olvida se convierte en objeto inanimado -nada más que en resaca o en resto a la deriva- al antojo del caprichoso mar de otras memorias.
Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos dispersos, tejidos enamorados del sabor de la lluvia, vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la abeja reina, dientes que fueron lobos en las estepas de la luna, garras que fueron tigres en la profunda selva embalsamada.
Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado que arrojaste-
Olga Orozco
-el homérico privilegio de los dioses-, porque sabías ya que quien olvida se convierte en objeto inanimado -nada más que en resaca o en resto a la deriva- al antojo del caprichoso mar de otras memorias.
Y así escarbaste un día en tu depósito de sombras y volviste a anudar con tiernos ligamentos huesecitos dispersos, tejidos enamorados del sabor de la lluvia, vísceras dulces como colmenas sobrenaturales para la abeja reina, dientes que fueron lobos en las estepas de la luna, garras que fueron tigres en la profunda selva embalsamada.
Y lo envolviste todo en ese saco de carbón constelado que arrojaste-
Olga Orozco
viernes, 25 de septiembre de 2009
te mastico todo el tiempo
estanlos que imploran la sutileza
y los que
no
determinante
lineal
definitivo
VORAZ
te mastico todo el tiempo
y los que
no
determinante
lineal
definitivo
VORAZ
te mastico todo el tiempo
martes, 22 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
miércoles, 16 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
lunes, 7 de septiembre de 2009
Lo unico verdadero aca es este frio petrificando mis ideas sordas
por eso tengo mezclados los sentidos
se me estan armando unas rastas mentales que ni te cuento
¿pero vos crees en lo que estas escribiendo?
no no, yo escribo para convencerme
y cuánto se extraña tu presencia absurda en este lugar lleno de cosas
llena de cosas.
por eso tengo mezclados los sentidos
se me estan armando unas rastas mentales que ni te cuento
¿pero vos crees en lo que estas escribiendo?
no no, yo escribo para convencerme
y cuánto se extraña tu presencia absurda en este lugar lleno de cosas
llena de cosas.
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- Amen
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- la pregunta del momento eshasta que nivel puede ll...
- CLARAMENTE
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- colores insolentes
- mi superyo covalente(tan bien se siente)
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- me dan frio los labiosde todas las excusas
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septiembre
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Patologia
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- Tengo celos de ese cigarrillo que fumás tan distraídamente-